Santa Hildegarda de Bingen

La Sibila del Rin: Una luz que trascendió siglos

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Benedictina, monja, visionaria, profetisa, incansable reformadora de la Iglesia. Autora de obras sobre teología, medicina, cosmología, ciencias naturales y fitoterapia; poeta, compositora, predicadora, exorcista… Hablamos de una sola persona: Santa Hildegarda de Bingen.

Abadesa del Rin, mística y filósofa, fue oficialmente reconocida por la Iglesia Católica como Santa en 2012 y, posteriormente, como Doctora de la Iglesia por el Papa Benedicto XVI. Este título la consagra como una maestra autorizada de la doctrina.

Su vida

Hildegarda nos dejó un tesoro de conocimientos adquiridos como “Instrumento de Dios”. Nacida en 1098 en Bermersheim, fue una niña enfermiza que a menudo padecía dolencias, lo que la llevó a desarrollar una sensibilidad extraordinaria.

Desde los tres años sufrió visiones. A los ocho años fue entregada a un convento bajo la tutela de Jutta. Aunque se consideraba "indocta", Hildegarda aprendió latín, música y ciencias naturales. En 1141, tuvo una visión de fuego y luz donde Dios le ordenó: “Escribe lo que oíste y viste”.

"La santidad está ligada al conocimiento y la comprensión de los asuntos divinos y humanos."

Fue la primera mujer de la Edad Media en establecer un convento de monjas de forma independiente en Rupertsberg. No solo fue una líder espiritual, sino una científica que estudió las propiedades curativas de la naturaleza, escribiendo Physica y Causae et Curae.

Medicina Hildegardiana

Las enseñanzas médicas de Hildegarda se basan en la naturopatía, destacando un enfoque holístico. Ella enfatiza el equilibrio y la interacción armoniosa entre cuerpo, mente y alma (la "Viriditas" o fuerza verde vital).

Recomendó especialmente el uso de caldos reparadores, hierbas como el hinojo y cereales como la espelta, catalogando algunos alimentos como curativos y otros como perjudiciales para la "bilis negra" (melancolía/enfermedad).

Su Música

La música ocupó un lugar distintivo en su obra. Afirmaba que cantar es una práctica mediadora por la que el ser humano hace presente a la divinidad. Sus composiciones son ecos de la armonía celeste.

Sus Escritos Principales

Hildegarda dejó una obra gigantesca que hoy es estudiada por médicos y teólogos:

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